La tecnología, siempre presente en nuestras vidas. (Fuente de la imagen: Randstad)

Influencias peligrosas: ¿Qué pasa cuando las influencers propagan fake news?

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Una sola persona puede poner en peligro a sus seguidores por culpa de su desinformación y su influencia en las redes sociales

Por Marina Martín

Hoy en día cualquiera puede acceder a las redes sociales, desde niños hasta ancianos. Cada persona tiene un número determinado de seguidores y de gente que ve lo que publican. Hay usuarios en las redes sociales con un número de seguidores muy elevado. En algunas ocasiones hablamos de millones. Estas personas se hacen llamar influencers.

Como su propio nombre indica, el objetivo principal de los influencers es influenciar de forma positiva (ya sea sobre moda, belleza, cocina, ideologías…) a la gente que está al otro lado de la pantalla viéndolos. Sus seguidores tienen en cuenta sus opiniones y consejos hasta el punto de a veces cambiar su propio pensamiento, el modo de ver o hacer las cosas y modificar sus costumbres y compras. Por esta razón, es muy importante que la información que transmitan sea verídica y que se informen un poco de los temas, ya que la gente puede hacerse ideas erróneas de algún tema y condicionar su forma de pensar o incluso perjudicar su salud.

Ya ha pasado en varias ocasiones el hecho de que algún influencer ha publicado videos con información errónea y en algunos casos absurdas. Y hay bastantes ejemplos de ello.

Miranda Makaroff es una influencer y diseñadora bastante reconocida en las redes sociales. Posee alrededor de 400.000 seguidores. Después de poner un texto en una publicación de Instagram en el que defiende que el coronavirus fue creado en un laboratorio y más teorías acerca de la pandemia, publicó un vídeo en el que dice textualmente: «Si nos enseñasen a gestionar nuestras células con la mente, no necesitaríamos vacunas, ni medicinas, ni nada». En este vídeo defiende que con la mente se puede gestionar el sistema inmunológico y que si nos lo enseñaran desde pequeños no harían falta ni vacunas ni medicamentos.

Otro caso es el de Andrea Morales. Es una tatuadora con más de 190.000 seguidores en Instagram. En sus historias de esta misma aplicación subió dos textos, el primero afirmando que “no cree en el virus”, y en el segundo los motivos por los cuales el virus no tiene sentido. En total son cuatro motivos. Su primer argumento es que las mascarillas no son obligatorias para niños menores de 7 años, por lo que se plantea el “por qué será”. En el segundo plantea por qué no es obligatoria la mascarilla para personas con problemas respiratorios. Después afirma que no cree en el virus porque en cada ciudad hay medidas de seguridad diferentes. Y por último alega que hay personas que se contagian y otras que no. Decir que el COVID no existe es una afirmación muy grave que genera repercusión y una influencia negativa, no hay duda.

Marina Yers es otra influencer bastante conocida, con una suma de más de 5,4 millones de seguidores en todas sus redes sociales. Hace poco subió a TikTok, (una red social en la que tiene 3,8 millones de seguidores) un vídeo hablando de por qué no usaba la mascarilla en su urbanización ni con sus vecinos y donde dice textualmente: “Que sí, que hay una pandemia mundial y todo lo que tú quieras, pero ¿qué te influye a ti que no me la ponga yo?”. Más tarde se defendió diciendo que no tiene personas mayores en su casa, que a su madre le da igual y que de hecho no cree en el coronavirus y que no se cree nada del gobierno ni de los medios de comunicación.

Esta misma influencer publicó hace un tiempo en sus historias de Instagram vídeos donde decía que el agua deshidrata y recomendando una bebida llamada Electrolit que supuestamente hidrata más que el agua. Sus palabras fueron: “Si tú te das cuenta, en el agua nunca pone que es un suero hidratante o que es algo que se utiliza para la hidratación. De hecho, el agua deshidrata más de lo que hidrata. Buscad esta información en Google y vais a saber más cosas”.

Captura de las historias de Instagram de Marina Yers. (Fuente: Cuenta Instagram Marina Yers)

Otro ejemplo más. Paula Gonu y María Pombo también la han liado. Son solo dos de las muchas influencers que han recomendado por sus redes sociales usar Eridosis. Estas instagramers subieron vídeos recomendando lo que ellas pensaban que era un cosmético para combatir el acné y alegando que era lo que mejor les había funcionado y que está dentro de sus imprescindibles, pero en realidad, Eridosis es un medicamento que requiere prescripción médica ya que contiene un antibiótico, eritromicina, que se emplea para el tratamiento del acné vulgar. Y como este caso hay muchos más, diferentes influencers recomendando medicamentos por su falta de información.

Capturas de los vídeos de María Pombo y Paula Gonu recomendando Eridosis

Una persona con tantos seguidores está constantemente en el punto de mira. En el momento en que digan alguna falsedad u opinión polémica llegará a muchas personas, por ese motivo hay que informarse bien antes de hablar o de recomendar productos.

¿Por qué después de las afirmaciones/errores de estas influencers siguen teniendo sus cuentas con miles de seguidores? ¿En estos casos quién tiene la culpa? ¿Las redes sociales, que permiten y recomiendan estos tipos de vídeos y declaraciones de sus usuarios sin tomar ninguna medida y haciéndolas/os virales? ¿Los usuarios que los siguen? ¿Los medios de comunicación que los promueven? ¿O los/as influencers por publicarlos?

*Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de la autora.

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