Lucía María Martínez Alcalde. (Fuente de la imagen: makelovehappen.blog)

Lucía Martínez Alcalde: “Por favor, escribid”

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Entrevistamos a la escritora de Me debes un beso y coautora de Más que juntos

En Pineda L’H Report estamos interesadas en la cultura y en los libros, por este motivo hemos contactado con Lucía María Martínez Alcalde. Martínez Alcalde es la escritora del libro Me Debes Un Beso (Palabra, 2017). Este libro lo escribió cuando tenía 16 años y trata sobre una historia de amor y un intento de reencuentro. Después de que José Ramón Aillón hablase con ella en una conferencia de la universidad, cuando ella era estudiante de Filosofía y Periodismo, se animó a enviar el libro a una editorial. Tiempo después este fue publicado.

A parte de este libro también redactó en colaboración con María Álvarez de las Asturias Más que juntos (2021). En él nos da consejos para disfrutar del matrimonio desde el matrimonio, al máximo. Lucía trabaja actualmente como redactora de la revista Nuestro tiempo.

¿Qué te inspiró a coger un boli y empezar a escribir a tan temprana edad, Lucía María?

Antes de saber leer, cuando tenía entre 2 o 3 años mi madre me contaba siempre muchísimos cuentos. Ella me narraba muchos más relatos que a la mayoría de niños, en parte porque yo siempre le pedía que me los contara. Mi madre siempre me explica que me relataba historias para que me durmiera yo, aunque se acababa durmiendo ella porque yo siempre quería más historias. A mi desde pequeña el tema de los cuentos y de las historias me enganchaba especialmente entonces en cuanto aprendí a leer leía muchísimo y cuando empecé a escribir me lancé. Ese afán por la escritura que me seguía desde pequeña, lo seguí alimentando. El gran apoyo de mi madre tanto para leer como para escribir fue muy importante. Me empecé a presentar a concursos de cuentos con 9 años y cada año me presentaba como a 3 o 4 y nunca ganaba nada hasta los 16, cuando finalmente gané mi primer concurso de cuentos y durante los próximos 3 años los gané todos. En esos dos periodos mi madre estuvo apoyándome y animándome.

Portada del libro. Fuente: Palabra.es

¿Tus personajes son personajes completamente inventados o te inspiras en alguien a la hora de crearlos?

En el caso de Me debes un beso está bastante inspirada en diferentes elementos reales, como por ejemplo en hechos que sucedían a mi alrededor, en cosas que me decía la gente… Me debes un beso fue la primera novela que escribí sobre cosas que sí que sabía. La escribí con 16 años y María, la protagonista tiene 16 años, en ese sentido la protagonista es bastante como era yo en ese entonces. Para algunas novelas anteriores que escribí cuando tenía 11 o 12 años cogía la temática de un libro que me había gustado y entonces intentaba hacer una historia parecida. Por ejemplo, me marcó tanto Rebeldes que luego hice una novela que se llamaba Inocente, que era de esa misma temática.

Fuente: Pixabay.com

¿Cómo conseguiste que te publicaran un libro?

Al principio pensé que Me debes un beso nunca lo publicaría y que algún día escribiría mi obra maestra, la que enviaría a las editoriales y mi primera novela publicada. Últimamente se ha puesto de moda un libro llamado El infinito en un junco. No sé si habréis oído hablar de él. Va a ser traducido a 60 idiomas y está teniendo mucho impacto ahora mismo. ¡Y es un libro de las antiguas Grecia y Roma! Si tú a mí me dices “Oye, ¿a ti te interesa leerte un libro así de gordo y con la letra así de chiquitita sobre la literatura de las antiguas Grecia y Roma?” yo te digo “hombre, pues dame una novelilla  mejor”. ¡Es una pasada de libro! Yo pensé que era su primer libro. Y luego leyendo sobre ella, no sé cuáles en concreto, pero tiene ya varios publicados antes que este. ¡Y esta mujer tiene 42 años! Hay muchos ejemplos de gente que dices “¿Y por qué triunfa este ahora?” Y la cosa es que antes se lo ha trabajado mucho. Esta señora en concreto tiene su tesis, ha escrito un montón y ha escrito también para medios de comunicación. En conclusión, la obra maestra no nos va a llegar sola. La tenemos que ir haciendo nosotros, dando pasos para llegar ahí. Y sin miedo. Sin miedo a corregir. Si tienes que llenar cinco cuadernos, que lo único que quieres hacer es tirarlos al contenedor más cercano no los tires. No tires tus cuadernos, déjalos ahí porque eso te está sirviendo. Es como cuando aprendes a ir en patines y te caes y te caes pero, ¿Esas caídas han sido fracasos? No, esas caídas han sido parte de tu aprender a patinar. No vas a aprender a patinar nunca si no te pones los patines y si te pones los patines pero te quedas sentado en el banco y no asumes el riesgo a caer, tampoco vas a aprender. Un día vino a mi universidad José Ramón Aillón a presentar un libro. Después de ese día me di cuenta de que mi sueño era ser escritora, y no estaba haciendo nada para conseguirlo. José Ramón me animó a enviar la novela Me debes un beso y aunque no estaba muy convencida le hice caso. A los dos meses me contestó el editor diciendo que les había gustado mucho y que la querían publicar.

Fuente: Infobae.com

¿Nos podrías dar algunos consejos sobre escritura?

Uno de los consejos más importantes es el ser crítico y no tener miedo a corregir lo que has escrito. Al escribir tienes que tener más de un punto de vista y tienes que haberlo leído en días diferentes a los que lo has escrito, porque un día te puede parecer pésimo y otro muy bueno. Además de eso escribir es un talento que se puede trabajar, invirtiendo el tiempo libre que tengas. Yo cuando empecé la carrera nunca sacaba tiempo para la escritura, porque creía que no lo tenía, ahora lo pienso y me doy cuenta de que tenía todo el tiempo del mundo para escribir, solo que no me organizaba el tiempo. Ahora que tengo 3 hijos, invierto mucho tiempo en el trabajo, y con la vida en general, me doy cuenta de que antes si que tenía todo el tiempo del mundo.

Otro consejo que os doy es que os pongáis tiempos fijos para escribir. Aunque sea una hora a la semana o dos. Pero poneos tiempos fijos. A veces tu relación con la escritura puede ser una de amor-odio. Eso yo también lo veo así. A veces digo “¿Cómo puede ser,  qué lo que más me gusta, hacer a veces sea lo más pesado? ¿Cómo puede ser que me tenga que obligar a hacer lo que más me gusta?”. Planteadlo como si fuera vuestra actividad extraescolar. Yo tenía mis viernes de teatro. Pues, ¿por qué no haces lunes de escribir en tu habitación? Y ese tiempo no lo tocas. Si tienes examen, estudias antes y después pero esa hora que has dicho que te pones a escribir es la hora para escribir. Son tiempos sagrados, salvo en caso de enfermedad. Pero que sea un tiempo sagrado en el sentido de “no, es que tengo examen. Tengo que estudiar”. Claro que hay que prepararse para el examen, pero te organizas para estudiar y sacar tiempo para escribir. 

Esto os lo digo a vosotras, pero es como si me lo dijese a mi misma en la época universitaria. Yo ahora veo que podría haberme organizado de otra manera. Si te organizas hay tiempo para muchísimas cosas. Y no se trata de dejar de hacer unas cosas para hacer otras, sino de organizarse para que todo lo que es importante en nuestra vida tenga cabida en ella. En la carrera me organizaba fatal, por eso os doy este consejo, para que no os pase como a mí. Bueno entre que me organizaba mal, estaba metida en mil cosas y no sabía decir que no… He tenido que ir aprendiendo a decir que no con el tiempo. Porque antes tenía mucho tiempo para hacer lo que se me pedía, pero hay un punto en el que te das cuenta de que tienes que priorizar.

¿Por qué la imaginación funciona mejor cuando la gente te cuenta sus historias?

Cuando alguien te cuenta una historia, nuestra mente utiliza ese hecho para crear un nuevo suceso que escribir. Ya que al tener una idea ya sabes lo que pasa a continuación y no tienes que inventarte cosas en lo que tardas más tiempo. Además a ese hecho puedes hacerle preguntas, y que te llegue la inspiración, como siempre digo “que la inspiración te pille trabajando.”

El valor de los pequeños momentos. El valor de los pequeños pasos. 

Lucía María Martínez Alcalde

Cuéntanos sobre tu blog, por favor.

Yo siempre quise tener un blog. Y durante la carrera nunca tenía tiempo por lo que nunca hice el blog. Y bueno, pues de repente nos íbamos a casar y a mí el tema del amor siempre me ha gustado e interesado. Justo durante esos últimos meses antes de casarnos aprendimos muchísimo de los cursos prematrimoniales, de cosas que hablábamos y dije “buah, pues esto lo tengo contar en un blog” pero justo antes de casarme, con los preparativos y todo… pues nada. Empecé el blog a tres meses de que naciera mi primer hijo. Y me pregunté si ese era realmente el mejor momento para empezar un blog. Iba a tener que cuidar de un niño y no sabía cuánto tiempo iba a tener. Pero me dije: “basta de excusas Lucía. Te abres un blog, lo alimentas y escribes como mínimo una vez a la semana”. Luego me di cuenta de que una vez a la semana igual era demasiado. “Vale pues vas a escribir dos veces al mes”. Y bueno al final este año he estado escribiendo una sola vez al mes. 

Pero el año pasado escribía dos veces. En medio de una pandemia, con el teletrabajo, los niños por casa y embarazada del tercer hijo. Estaba agotada pero, me lo propuse y saqué tiempo. Y ahí tenía a Pablo apoyándome en plan: “me llevo a los niños de paseo, tú escribe un rato”. Y yo ahora me pregunto “¿cómo es posible que, ahora que, objetivamente hablando tengo mucho menos tiempo vaya alimentando el blog y haya sacado un segundo libro (que no es una novela pero que en realidad ha llevado su tiempo, aunque lo hayamos escrito entre las dos, María y yo,)?”.

Fuente: makelovehappen.blog

¿Como fue tu experiencia colaborando con otra persona para escribir este libro?

Álvarez de las Asturias me propuso hacer un libro con ella poco después  de que naciera mi primer hijo y yo le comenté que no tenía tiempo. Ahora que tengo tres hijos he escrito un libro con ella, es como de locos. Es como el mundo al revés. Antes tenía más tiempo y hacía menos cosas es como ¿qué está pasando? ¿Cómo es posible? Pues poniéndome a ello, no esperando a que llegase el momento ideal. Yo antes me decía “hasta que no tenga una mañana entera, no me pongo a escribir”. Ahora he asumido que no sé cuándo voy a volver a tener una mañana entera solo para escribir. 

Fuente: Palabra.es

¿Tengo una hora? Pues voy a aprovechar esa hora. ¿Mañana tengo media hora? Pues voy a aprovechar esa media hora. ¿Están los tres niños mágicamente durmiendo a la vez la siesta? Me pongo a escribir. No sé cuánto va a durar ese momento de los tres durmiendo a la vez. A lo mejor dura 10 minutos o a lo mejor dura dos horas y media. Pero si no me pongo a escribir pensando “total, se van a levantar” pues no voy a conseguir nada. Y si me pongo a escribir y de repente duermen dos horas y media he ganado dos horas y media de escribir. Que eso para mí es un lujo. Hay asumir que a veces quieres tirar el portátil por la ventana, quemar los cuadernos,  rasgarlos, tacharlos… es normal esa relación amor-odio con la escritura. Pero luego, cuando dices cuando los lees y dices “buah, esta frase… ¿cómo se me ha podido ocurrir esta frase?”. A lo mejor han tenido que salir 10.000 malas para que saliese esa buena pero que hayas llegado ahí es algo. 

Entonces seguir y seguir y luego cuando se lo dejas leer a alguien y si a alguien le gusta…. Esa es una cosa no sé si habéis experimentado aún, pero a mí me impresionó mucho cuando me di cuenta del impacto que podían tener las palabras que yo escribía. Mucho antes de que saliese la novela, que eso ya es un boom (cuando la gente te escribe y te dice cómo le ha ayudado, cómo le ha servido, cómo le ha emocionado…). Pero antes de la novela recuerdo que falleció mi abuela. Era la última abuela que me quedaba. Siempre nos reuníamos toda la familia para vendimiar en el pueblo. De repente, ese fue el primer otoño en el que ya no lo hacíamos porque habían vendido la viña y que ya no estaba mi abuela. Me dijeron: “Oye, Lucía, tú que escribes, escribe algo”. Y eso siempre pasaba: ¿el 50 aniversario de mi tío? “Lucía escribe algo”. Seguro que también os pasa a vosotros también en vuestra familia. De repente vi a tres cuartas partes de mi familia llorando a moco tendido. Yo no pensaba que hubiese escrito algo espectacular pero en un momento como ése ves que tus palabras tienen un efecto. Y eso a un nivel pequeñito. Os digo que luego la de gente que me ha escrito por la novela, por el libro o por el blog es impresionante. Ahí ves que tienes una responsabilidad y si tenéis el talento, tenéis la responsabilidad de cultivarlo y de impactar. Es decir, hacer un impacto positivo en el mundo con lo que escribáis. Así que por favor, escribid.

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