La directora del Colegio Pineda, Ana Costa, tiene una larga carrera en derecho penal. Fotografía cedida por la entrevistada.

Ana Costa, directora de Pineda: “Gracias a mi trabajo he podido conocer a fondo la naturaleza humana y este ha sido el mayor aprendizaje de mi vida”

Hemos tenido el placer de entrevistarla, y preguntarle nuestras dudas e inquietudes que se nos presentaban sobre su anterior trabajo


Por: Leyre Izurza y Silvia Rodríguez

Ana Costa es la directora del colegio Pineda desde julio del 2019. Nació en Girona, estudió en el Colegio Les Alzines y tiene 56 años. Actualmente lleva trabajando en el centro educativo 2 años y 4 meses. Anteriormente cursó la carrera de Derecho, en la cual se especializó en derecho penal. Independientemente de su ocupación, le apasiona la música. Ha tenido la inmensa suerte de haber estudiado solfeo y piano y disfruta mucho escuchando buena música y tocando algún instrumento musical e interpretando sus piezas favoritas. También dedica parte de su tiempo de descanso al cine histórico y a la lectura. El último libro que ha leído es ‘El infinito en un junco’, de Irene Vallejo, que le ha enriquecido mucho.

¿Qué te llevó a hacer la carrera de Derecho?

Pese a que en mi familia nadie se había dedicado al Derecho, estos estudios me atraían por su vertiente humana y porque podían ser un buen trampolín para entrar en un ámbito donde las relaciones personales ocupan un lugar prioritario y desde el que podía contribuir a hacer un poco mejor el mundo que nos rodea.

Dentro del derecho, ¿a qué rama te dedicaste?

Al acabar la carrera se me abrieron las puertas en un despacho de derecho penal. Es la parte más genuina del derecho pero también la más difícil, pues en muchos casos afecta a lo más valioso de las personas: su libertad. Pero precisamente por esto, he tenido experiencias maravillosas en las que he podido dar apoyo a muchas personas y a sacar de cualquier situación –incluso de las que parecen más negativas– experiencia positiva. 

¿Dónde empezaste a formarte?

Me formé en la Universidad Central de Barcelona, incorporándome al acabar en ese despacho, donde estuve más de 25 años. Guardo un enorme agradecimiento a quien fue mi mentor y que con gran paciencia me ayudó a crecer como una buena profesional. La colaboración y ayuda mutua con los demás miembros del despacho siempre fue excelente.

¿Te inspiraste en alguna persona para estudiar la carrera de Derecho?

Siempre me ha atraído enormemente la figura de Tomás Moro: abogado y padre de familia, llegó a ser Lord Canciller de Inglaterra, y vivió con tal coherencia a su conciencia que fue capaz de dar su vida por no doblegarse a los caprichos del poder imperante entonces. 

Explícanos tu trayectoria profesional hasta llegar a ser directora de Pineda. 

Siempre he valorado enormemente lo que ha hecho Pineda por la mujer en estos más de 50 años de andadura y, por ello, siempre he tenido una gran estima por el colegio.

Hace unos 15 años entré a formar parte del Consejo de Administración y hace más de dos años he asumido el reto de llevar la dirección del colegio. Para mí es una gran oportunidad en la que estoy dedicando todo mi esfuerzo para contribuir a que Pineda siga forjando mujeres que sean líderes, buenas personas y buenas profesionales, para ser agentes de cambio y hacer un mundo mejor.

¿Ha habido algún caso que te haya marcado? Si es así, ¿podrías explicar en qué y cómo te marcó?

En mi trayectoria como penalista, he aprendido mucho de la psicología humana. Sin duda, lo más duro han sido algunos casos de asesinato en los que he podido intervenir a lo largo de la investigación y que me han permitido trabajar con excelentes profesionales –jueces, fiscales, agentes de los cuerpos de seguridad…– que me han aportado mucho.

También he podido estar al lado de las familias de las víctimas y darles todo el apoyo que han podido necesitar en momentos más duros y aprender de la fuerza con la que han salido adelante. Tengo experiencias maravillosas de cómo gente que ha sufrido mucho ha sido capaz de salir de su mundo, para poder dar su ayuda a otros que pasaban por otras situaciones también complejas.  

El aprendizaje más relevante ha sido descubrir que cada hombre decide quien quiere ser, y que la persona –sea quien sea– es capaz de los actos más sublimes y de ser auténticos gigantes de bien –Mandela, Gandhi, Teresa de Calcuta o Juan Pablo II–, pero también puede corromperse y ser capaz de las mayores atrocidades –Hitler–. Como decía Viktor Frankl –el gran psiquiatra vienés autor de ‘El hombre en busca de sentido’–, “la historia nos brindó la oportunidad de conocer la naturaleza humana. ¿Qué es en realidad el hombre? Es el ser que siempre decide lo que es. Es quien ha inventado las cámaras de gas, pero también el que ha entrado en ellas con paso firme, musitando una oración”. 

Gracias a mi trabajo he podido conocer muy a fondo la naturaleza humana y este ha sido el mayor aprendizaje de mi vida. 

¿Te has encontrado en alguna situación donde hayas tenido miedo?

En mi vida profesional como penalista he llevado casos en los que sí he tenido miedo por su envergadura o por las personas involucradas.

Ahora en el colegio, como en la vida de cualquier persona e institución, se viven momentos difíciles y complejos, pero el gobierno es colegial –de todo el Consejo de Dirección–, y siempre se encuentra el apoyo necesario para superar estos momentos.

¿Qué consejo les darías a los jóvenes que en un futuro quieran dedicarse al derecho, independientemente de la rama?

A todos los jóvenes que se encuentran en el momento de decidir su futuro profesional, les diría que elijan los estudios que les enfoquen a aquello que les apasione y que se empleen a fondo y se esfuercen por trabajar con el máximo rigor y esfuerzo. El tiempo pasa y lo que hemos desaprovechado ya no se puede recuperar. Siempre vale la pena el esfuerzo del día a día.

Y a los que quieran dedicarse al Derecho, les daría el mismo consejo y que se ilusionen para hacer los estudios con seriedad y profundidad, para que puedan acceder a puestos estratégicos en los que podrán llevar a cabo un gran trabajo en servicio de la sociedad. Además, en un mundo tan complejo como el que vivimos, la carrera de Derecho ofrece muchas salidas y oportunidades –en el ámbito de la empresa, de los recursos humanos, de la política, de la educación…– y son unos estudios muy completos.

Redactors Juniors

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