Usar formas inclusivas en el lenguaje es un tema que está a debate en la actualidad. Fotografía: Jason Leung (Unsplash)

El lenguaje inclusivo: ¿moda o necesidad?

El lenguaje inclusivo está en boca de todos, es un tema candente y de debate que no pone de acuerdo a nadie. ¿Realmente es necesario cambiar el lenguaje para sentirse incluido? Jordi R. y Esther O. nos aclaran éstas y otras cuestiones.

Los filólogos Jordi Ramírez y Esther Ortega nos resuelven algunas cuestiones alrededor de los nuevos usos del lenguaje

Por: Natalia Villanueva Andreo

El lenguaje inclusivo está en boca de todos, es un tema candente y de debate que no pone de acuerdo a nadie. ¿Realmente es necesario cambiar el lenguaje para sentirse incluido? Los filólogos Jordi Ramírez y Esther Ortega nos aclaran éstas y otras cuestiones.

Recientemente se ha empezado a plantear un debate sobre la lengua española: el lenguaje inclusivo. Esto se remonta a los años 70, con una oleada de feminismo en la qué se empezó a plantear la poca y despectiva representación del género femenino en la lengua. Sin embargo, no ha sido hasta ahora que este tema ha causado furor y está en boca de todo el mundo.

Pero, ¿qué se entiende exactamente por lenguaje inclusivo?

El lenguaje es una herramienta de comunicación muy poderosa. En algunos casos ha podido ser usado para discriminar o excluir a ciertas personas o grupos de personas. Con el lenguaje inclusivo se pretende reformar la lengua evitando construcciones sociales sexistas. La cuestión es que el lenguaje en sí mismo no es sexista, sino que lo que le hace sexista es su utilización. 

Entonces, ¿por qué reformarla si el problema está en el uso que hace de él la sociedad y no en la lengua en sí? ¿Por qué no reformar su enseñanza o utilización?

Y otra cuestión más, ¿de dónde viene éste debate? ¿Por qué se crea?

Todo este debate viene de la lengua inglesa. Como ya se sabe, en el idioma inglés, hay muchas palabras que terminan con el sufijo -man, refiriéndose a hombre. Gracias a esto se empezó a plantear la poca relevancia e inclusión del género femenino en la lengua, aunque en ningún momento se habló de género no binario. Eso es más reciente.

Ahora mismo, como es lógico, se encuentran dos bandos muy diferenciados, los que apoyan una nueva reforma lingüística, en su mayoría adolescentes y adultos jóvenes, y los que no, que suelen ser personas de una edad más avanzada. Aunque hay diversas opiniones en cuanto a este tema, lo mejor será centrarse en el punto de vista de los lingüistas, que son quienes pueden proporcionar una información más adecuada y objetiva en este asunto tan controversial.

Para ello, los barceloneses, Jordi Ramírez y Esther Ortega, licenciados en filología catalana y castellana, respectivamente, y profesores de lengua y literatura, responderán a unas preguntas planteadas sobre este tema.

¿Por qué cree que hay gente que defiende el uso de estos morfemas de género?

La creación de los morfemas de género es una invención socio-política. Es una forma de intentar defender la igualdad entre hombres y mujeres. Al inventarse esta dualidad, no reparan en que los lingüistas sí se dan cuenta de este error. ¿Qué pasa pues? Que de esta manera los políticos se “cargan” la forma de funcionar de la propia lengua.

¿Qué opina de usar el sufijo “-e” como morfema de género?

No me voy a meter en la existencia o no existencia del género no binario. El morfema de género masculino “-o”, es neutro e incluye a todos. Pienso que la “-e” como género neutro es tan solo un tema político y no lingüístico, más allá de esto no pertoca al lenguaje ni a la normativa.

¿Cree que las personas no binarias (que no se identifican con ningún género del sistema binario hombre-mujer) deberían tener su propio morfema de género con la “-e”? O cree que el masculino “-o” ya les incluye?

Aquí hay un problema, y es que se llama masculino y femenino a los dos géneros, pero en ningún momento una palabra denominada masculina representa a la figura del hombre y viceversa. Esto se ha de tener muy claro, ya que se le da una carga semántica que realmente no existe. Si en vez de llamar a una palabra “femenina” o “masculina” se le hubieran designado otros nombres o formas de expresión, seguramente este problema no existiría, por lo que una buena propuesta sería cambiar éstas formas de expresión del género de las palabras.

Esto se ve muy claro en el inglés, donde las palabras tienen masculino, femenino y neutro. Por ejemplo la palabra “police” para designar a la policía… ¿cómo acaba en el morfema “-a” quiere decir que todos los policías son mujeres? No ¿verdad? Ellos usan entonces “policeman” o “policewoman” para designar si se refieren a un policía hombre o un policía mujer.

¿Qué opina del uso del morfema de género “-a” en palabras como «médica», «portavoza»…?

En mi opinión es una tontería. Básicamente seguimos en el mismo tema que el anterior: hay idiomas que ya tienen su sistema de separar y otros no. En nuestro caso, tanto el catalán como el castellano, o las lenguas románicas en general, para el neutro se utiliza el morfema “-o”.

¿Qué opinión tiene sobre la utilización del lenguaje inclusivo? ¿Cree que podría ser una moda pasajera?

Es innecesario. Tenemos el ejemplo de cómo usan las palabras los niños pequeños. Ellos no hacen distinción entre lo masculino y lo femenino, ya que no entienden sobre ello. Los niños empiezan a diferenciar que es masculino y femenino cuando se les enseña este discurso político.

¿Esto qué demuestra? Pues que la lengua por sí sola lo engloba todo, lo masculino y lo femenino.

Las lenguas son muy prácticas, por lo que cuando algo no es necesario y no se utiliza, cae en desuso y por lo tanto desaparece. Esto no lo han de crear los políticos, sino los propios parlantes.

La historia del castellano ha llevado a tener un sólo género tanto para designar las cosas masculinas como las femeninas. El lenguaje inclusivo es aquel que designa ambos géneros utilizando una sola palabra, sin hacer distinciones. Creo que es una moda que no tiene peso dado que es ajeno a la morfología del español. Hay que evitar esta confusión, una cosa es “el machismo” que quieren ver en la lengua y otra la gramática. Las lenguas no crean problemas porque comunican y transmiten. Para mí, el lenguaje inclusivo no es un lenguaje sino más bien una posición y está siendo usado por una pequeña comunidad.

La ministra de Igualdad Irene Montero utiliza en sus discursos las tres formas de expresión, “- os, -as, -es”. ¿Crees que es necesario esta forma de discursos para que todos los españoles se sientan incluidos en él? ¿O está haciendo el ridículo tal y como opinan algunos lingüistas?

En mi opinión, Irene Montero no está haciendo un buen uso de nuestro idioma. Personalmente creo que ninguna persona se va a sentir más incluida en su discurso por que utilice éste tipo de morfemas. Aún así, respeto la postura de la ministra y el colectivo feminista como un símbolo de visibilidad y generacional, aunque existe normativa y carece de fundamento lingüístico, sin contar además, que está fuera del sistema gramatical.

La RAE opina que el lenguaje inclusivo no tiene lugar, ya que este viene determinado por la terminación en “-o”. ¿Está de acuerdo?

La verdad es que sí. Estoy muy de acuerdo. De hecho hay una lingüista que se llama Carme Junyent, una de las mejores lingüistas del mundo, profesora de la UB, con la que estoy muy de acuerdo, y que explica muy bien todo el tema del lenguaje inclusivo. Ella dice que tenemos una sociedad muy desigual, que no cambiaremos cambiando el uso de las palabras o el lenguaje, sino que la única forma de cambiarla es cambiando nuestra manera de pensar y actuar.

Foto de Esther Ortega. Licenciada en filologia castellana. Profesora de lengua y literatura castellana en el IES Gabriela Mistral. Imagen cedida
Fotografía de Jordi Ramírez. Licenciado en filologia catalana. Profesor de lengua y literatura catalana en el IES Bernat El Ferrer. Imagen cedida.
Fotografía de Irene Montero. Ministra de Igualdad. Usa en sus discursos el lenguaje inclusivo. Foto extraída de Wikimedia Commons.