Josep Carles Reig, abogado: “Todas las personas tienen derecho a ser defendidas”

Hablamos con un abogado penalista que nos explica con todo detalle su experiencia profesional sobre el derecho penal 

Por: María Castán, Loreto Roura, Júlia Martínez, Ana Sofía

Su nombre es Josep Carles Reig y se dedica al derecho penal desde el año 1996. Estudió en la Universidad Autónoma de Barcelona y desde entonces trabaja únicamente en derecho penal. Lleva también a nivel particular casos de derecho penal, que es un área bastante amplia. Su trabajo es una rama del derecho encargada de tratar todo lo relacionado con los actos delictivos. El cliente o el familiar de la persona le explica el problema y su trabajo consiste en resolverlo a nivel jurídico, es decir, su oficio se sustenta en defender a una persona que tenga un problema. Además ha pasado mucho tiempo dedicándose a esta profesión y asegura que no la cambiaría porque es algo en lo que disfruta trabajando.  

¿Siempre ha querido tener este oficio o en algún momento de su vida quiso tener otro?

Al principio no lo tenía tan claro, pero en segundo de carrera que es cuando se empieza a estudiar derecho penal, es cuando realmente me di cuenta de que me gustaba, así que desde ese año lo he tenido claro y nunca me he planteado dedicarme a otra cosa. Pero de todos modos, es el cliente el que te especializa, yo tuve la suerte de que vinieron varios clientes a tocar a la puerta de mi despacho que tenían un problema penal y por eso pude seguir con ello.

¿Nos podría hacer una breve introducción sobre los abogados penalistas? 

Un abogado penalista es una persona especializada en derecho penal. Esto quiere decir que si alguna persona tiene un problema relacionado con actos delictivos, acude a nosotros para que intentemos solucionarlo dentro de lo que se pueda a nivel jurídico. Nosotros tenemos que defender a aquella persona que tiene un problema.

¿Nos puede contar sobre el ambiente de un juicio?

Principalmente, en un juicio está la persona o personas que están acusadas, que están allí formando parte de lo que se llama el banquillo, también están los abogados, cuya labor es defender a esta persona o a estas personas, está la acusación particular que son los que se dedican a acusar, junto con el fiscal que es el acusador público, está el juez o los jueces si se trata de un juzgado penal o si se trata de una audiencia provincial en la cual en vez de un juez habría tres.

“El acusado puede mentir porque forma parte de su derecho”

Una vez tenemos a estas personas, empieza el juicio penal. El juez da la palabra a las partes para ver si hay cuestiones previas, transcurrido este espacio se empieza a hacer lo que se llama el interrogatorio del acusado, se le preguntan al acusado una preguntas y a partir de allí vienen todos los testigos a los cuales también se les hace una serie de preguntas, como testigos tienen la obligación de decir siempre la verdad, no como el acusado que no tiene esa obligación sino que puede mentir porque forma parte de su derecho, es un derecho constitucional y después de ahí vendría todo lo que se llama la prueba documental. Un documento sería por ejemplo una prueba caligráfica que se realice por unos profesionales que son péritos y estos determinan si la escritura que ha hecho esta persona coincide o no, hecha esa prueba documental y pericial, por ejemplo cualquier informe médico, se hacen los informes, se pueden modificar las conclusiones y a raíz de allí el juez dictará sentencia en su momento. Todo esto puede durar 1 hora, 10 minutos o incluso muchas sesiones de muchos días y meses que es lo que se suele ver por la televisión ya que cada parte ha aportado muchos testimonios, muchas periciales, muchos documentales a practicar y eso es lo que hace que dure más, si hay muchas personas acusadas, evidentemente el juicio puede durar más.

Un juicio es una facultad de entendimiento donde una persona puede distinguir entre el bien y el mal. Fotografía: Hugo Ortiz Ron (Flickr)

¿Cómo fue su primer caso?

Estaba nervioso, pero es algo normal en los juicios. Eso me pasó la primera vez y aunque ahora menos, me sigue pasando, no conozco ningún abogado que no se ponga nervioso por un juicio ya que es un tema de mucha responsabilidad y cuanto más preparado lo lleves más nervioso vas a estar porque nunca sabes con lo que te van a salir. Cada parte, como la fiscalía, por ejemplo, va a aportar unas pruebas que a lo mejor te pueden hacer cambiar perfectamente tu idea de lo que tenías para defender, o con el testimonio de determinadas personas puede pasar lo mismo. Claro que estás nervioso, sin duda, y aún lo estoy yo que llevo más de 25 años. De mi primer juicio me acuerdo perfectamente, me tocó en la audiencia provincial en la sección tercera, estuvo muy bien, era un tema de varios robos de un chico de Castellà que luego falleció por problemas con drogas y además no fue un juicio que se ganase, creo que le pedían 6 o 7 años de cárcel y le condenaron a 3. Los abogados no podemos decir que si una persona que ha cometido un robo se libre del todo, si hay pruebas que lo incriminan pues lo van a condenar. Aquí se pudo aportar un trabajo de que esta persona tenía problemas con las drogas y esto sirvió como atenuante para rebajarle la condena.

“No conozco a ningún abogado que no se ponga nervioso por un juicio”

¿Cuál es su rutina de trabajo? 

Mi rutina va variando dependiendo del día. Me levanto y, si tengo juicio, voy al juzgado y hacemos el juicio. Por las mañanas normalmente me dedico a hacer juicios y por las tardes a recibir visitas. Cuando no tengo juicios por las mañanas puedo estar todo el día en el despacho ,o no, porque yo no soy de estar mucho en el despacho. A parte de hacer escritos y recibir a las visitas, si no tengo juicio me toca ir a prisiones y en eso hago bastantes rutas. Por ejemplo hoy estoy de vacaciones hasta mañana, el jueves tengo un juicio, por la tarde recibiré visitas y el viernes me tocará ir a la prisión de 4 Camins, eso es lo que tengo planificado. Esa es más o menos la rutina de un penalista, prisiones, muchos juicios, visitas y escritos, sobre todo escritos, que es la base de lo que luego será el juicio.

¿Alguna vez ha tenido que defender a la persona que ha incumplido la ley? 

Claro, no hay ninguna persona que haya defendido a alguien que no haya incumplido la ley: todos los que defiendo han incumplido la ley. Es muy difícil que un policía detenga a alguien que no haya hecho nada, cuando se detiene a alguien es porque ha hecho algo. Sí que puede haber algunas equivocaciones en las formas de detener, equivocaciones en que a lo mejor una persona detenida no era la que había hecho el robo, y esto cuando pasa, tenemos medios para poder corregirlo y para eso estamos los abogados, para decir que esta persona es inocente o no es la que hizo aquéllo, pero eso ocurre muy pocas veces.

La rutina del trabajo como abogado penalista pasa por recibir visitas y redactar escritos. Fotografía: Pavel Danilyuk (Pexels)

¿Cómo defiende algo que está mal?

Es un trabajo, esta persona a la cual tienes que defender tiene sus derecho a ser defendido porque lo dice la Constitución y así lo queremos las personas. Hay que buscar que no se le conculquen y si lo condenan ya tendrá su castigo, que para eso está la cárcel. Estos derechos son que se le aplique correctamente la ley, que si el código penal dice que para una conducta determinada que es ilícita te tienen que condenar de 3 a 6 años, te condenen justamente de 3 a 6 años y no pasen de esos 6, que se haya cumplido perfectamente todas las posibles atenuantes que pueda haber y sobre todo ver si esta es la persona que lo ha hecho o no, pero esa ya no es nuestra función como abogados, sino del juez, que es quien decide. Nosotros solo estamos allí para intentar que la pena que se le imponga siempre sea la menor.

¿Cómo establece usted esa relación con la persona acusada? ¿No le da miedo conversar con alguien que ha podido causar mucho daño?

Al principio es evidente que sí, que da un poco de intranquilidad, pero a medida que pasan los años ya llega un momento que no. Es verdad que hay gente muy mala pero ya tienes una cierta psicología de ver con quién estás interactuando, hay muchos psicópatas y esos sí que son personas a tener con cuidado, pero en general no me provoca ningún miedo, nunca que tenido problema con nadie y cuando lo tienes, te apartas y ya está.

¿Nos podría contar algún caso impactante que haya tenido?

He tenido varios casos impactantes sobretodo en temas de drogas que es lo que más se lleva, son los juicios que son más pesados porque normalmente detienen a mucha gente, en temas de drogas hay unas jerarquías que es donde precisamente un juicio se puede ver prácticamente toda su integridad, las personas no son tan malas como decíamos antes porque lo único que están es buscando hacer dinero fácil.

¿Algún caso ha influido en su vida personal?

No, jamás. Los primeros años de mi trabajo me lo planteaba cada día, cuando llegaba a casa me preguntaba a mí mismo si esto me afectaba o no, y si era que no pues fantástico. Si me hubiese afectado no estaría para nada dedicándome a esto, antes va mi salud. Igualmente, sé de gente a quien le ha afectado, por eso soy contundente, sé que tienes que ser un poco especial, eso es cierto.

Condena a prisión después de un juicio. Fotografía: Pixabay

¿Qué le pasa a usted si pierde un juicio? ¿Y si lo gana?

Si lo gano, fantástico, y si no, también, no me provoca nada, si es un trabajo que yo considero que he hecho bien, me siento satisfecho por ello. Esto se asemeja a la sensación que tienes al salir de un examen, que dices lo he hecho muy mal y luego apruebo o al contrario sientes que las tienes todas contigo pero los resultados no dicen lo mismo. Con los años de experiencia me he creado una corazonada y por lo tanto me siento tranquilo cuando he hecho muy bien mi trabajo, pero vuelvo a recalcar: si yo gano o pierdo no me genera consecuencias en el ámbito profesional. Pero obviamente si mi cliente sale beneficiado una cierta ilusión sí que me hará. 

En la universidad, ¿qué le decían sobre defender a asesinos?

Esto no se enseña, tú tienes la teoría que está en el código penal, donde se encuentran los castigos y las penas. Un ejemplo sería el artículo 138 que habla del homicidio, entonces tú te pones a estudiar los preceptos legales que este conlleva, y en el momento del juicio con el acusado los aplicas. Y verdaderamente así es como yo he aprendido, a base de golpes y equivocaciones, como todo en la vida. Sinceramente, aprenderte de memoria todas las leyes no sirve. Evidentemente, como abogado que soy me he de aprender todas las leyes, pero no de memoria. Siguiendo con el caso de homicidio, hay que saber lo que este artículo impone: cualquier persona que mate a otra tendrá una pena de diez a quince años. Y en base a este dato ya tienes la premisa inicial de lo que le van a condenar a esta persona si la llegan a juzgar. Por lo tanto, ahí, como buen abogado, has de procurar que, tal y como dice la ley, la condena dure los años dictaminados. 

En todo tema de homicidio, cuando hay una muerte puede intervenir, a parte del juez, la institución del jurado, constituida por personas de la calle que son elegidas al albedrío y se encargan de juzgar, desde su punto de vista, sin experiencia alguna, al acusado, opinando si lo consideran culpable o no. Esta institución sirve para todo tipo de delitos que son contra la vida. 

¿Alguna vez ha perdido los papeles porque sabía que defendía a la persona que era inocente?

Rotundamente no, es cierto que saber que una persona es inocente y que luego la lleguen a condenar es muy duro, sin duda, pero llegar a perder los papeles por cualquier cosa no es bueno, ni mucho menos en tu trabajo, el mundo penal es muy pequeño y si alguna vez pierdo los papeles se llegaría a enterar todo el mundo y no es interesante que nadie se entere que pierdes los papeles por cuestiones así. ¿Que saben mal? Sí, pero se deben quedar en la esfera personal de cada cual.

“El mundo penal es muy pequeño y si alguna vez pierdo los papeles se enteraría todo el mundo”

¿Alguna vez ha admitido al juez que quien era el culpable era la persona que usted estaba defendiendo?

Nunca se sabe de antemano si una persona que va a ser juzgada es culpable: si no, ya no haría falta que la juzgaran. Hasta que no lo dicta un juez, toda persona es inocente. Siempre será inocente hasta que el juez diga lo contrario, por lo tanto tiene que pasar este juicio.

¿Con qué idea se queda de esta entrevista?

Esta entrevista es muy interesante porque estamos hablando de un tema, el cual no muchas personas entienden como las cuestiones penales o los asuntos de abogados. Todo el mundo cree que existe “el malo y el bueno” como si no hubiese otras ramas del derecho, y sí que las hay, evidentemente, y no se conocen mucho. Por eso me parece perfecto que se hagan entrevistas de este tipo y más a vuestra edad.

Redactors Juniors

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